Siface, el primer divo de la ópera

Música toda ella extraordinaria, con un Mineccia tocado por la gracia divina (ya era hora de que a este excelente cantante se le empiecen a reconocer en todas partes sus enormes méritos) y con una acompañamiento orquestal pletórico, gracias en buena medida a la certerísima dirección de Illán y a la impagable labor del concertino, Johannes Pramsohler.

Enlace a la crítica completa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *