ABC: Nereydas, el mejor regalo de Reyes

Nereydas, el mejor regalo de Reyes.

Actuación antológica del ensemble en el Teatro de Rojas de Toledo

Los miembros del ensemble, en el Teatro de Rojas – Fotografía: Rosa Herrera

ABC Toledo.

El fulgor, la fineza y la empatía han sido notas distintivas del Concierto Extraordinario de Reyes que ha ofrecido el ensamble Nereydas en el Teatro de Rojas de Toledo.

Recuperar música patrimonial y ofrecerla con exquisitez y excelente técnica interpretativa, respetuosa con los criterios historicistas, es una de las tareas que Nereydas se ha impuesto y cumple a rajatabla en cada una de sus actuaciones. En esta ocasión ha traído al escenario toledano música patrimonial, trepidante, festiva y exquisita, aunque poco conocida, cuyo eje vertebrador eran las hermosas cantadas españolas extraídas del manuscrito Mackworth. Estas cantadas han sido complementadas con otras piezas de músicos de época dieciochesca deFacco, Gaspar Sanz o Händel.

Muy significativas, entre todas ellas, fueron el «Fandango», de Santiago de Murcia (Madrid, 1673 – 1739), el primer fandango del que se tiene noticia en la literatura musical, y «No se enmendará jamás HWV 140», de Georg Friedrich Händel (Halle, 1685 – Londres, 1759), la única pieza del autor inglés compuesta sobre un texto en castellano. Uno de los versos de la pieza de Händel es el que daba título al concierto: «Todo es bello entendimiento». Muy ilustrativos también fueron los bises con los que se completó la actuación. Y hay que decir que el público seguía sentado aplaudiendo y pidiendo más, y eso que ya llevaban casi dos horas de música interpretada y explicada. Es importante resaltar lo de música explicada, pues esta es unas de las facetas que el público agradece sobremanera a la agrupación que dirige Javier Ulises Illán, quien se encarga de ilustrar lo que se escucha, bien por su contenido, su sentido histórico, su contexto, las emociones que transmite o el tipo de instrumentos con los que se lleva a cabo.

La erudición historicista es muy buena, pero es aún mejor el compromiso por enseñar a las personas que vienen a los conciertos de Nereydas y que salen con la satisfacción de lo escuchado y de saber algo más sobre ello.

La verdad es que, parafraseando el título, todo es bello entendimiento, pues la complicidad que existe entre los músicos también se transmite al público, que, a su vez, se siente parte protagonista y emocional del concierto. Es visible y por supuesto audible esa complicidad, que funciona a dúo, y ampliándose a trío, a cuarteto y al quinteto final que componía Nereydas sobre el escenario. Una mirada, una sonrisa, un sutil gesto de arco o una respiración colectiva consiguen que la voluntad de cada músico de Nereydas sea parte de una conjunción musical exquisita. Y si la música de este concierto ya era apetecible por sí misma, adquiere un mayor realce si quienes la interpretan son músicos de la calidad de los que componen el elenco de Nereydas: la soprano Ítaca Vicente, el violonchelista Guillermo Turina, el laudista y guitarrista barroco Manuel Minguillón, el percusionista Daniel Garay y el violinista, director y musicólogo, Javier Ulises Illán.

La soprano Ítaca Vicente demostró una preciosa dicción en los complejos textos de las cantadas de Torres y una voz con cuerpo y a la vez con agilidad para las ornamentaciones y pasajes melismáticos. Bellísima voz que supo defender los textos en varios idiomas (español, italiano y lenguas indígenas) con elegancia y en perfecta conexión con el resto de músicos. Manuel Minguillón, archilaúd y guitarra barroca, brilló en su labor de continuo y también en los solos de guitarra obligada. Es de destacar su interpretación virtuosa y esmerilada de la «Jotta» de Santiago de Murcia, muy aplaudida por el público, donde ofreció variaciones muy refinadas de esta danza al son de los dedos tamborileantes del percusionista Daniel Garay, otro de los protagonistas de la noche. Garay hizo gala de sus dotes con el uso de las castañuelas, pandereta, darbuka, bombo, claves y un sinfín de instrumentos entre los que se atisbaban elementos también americanos, como semillas o sonajas vegetales. Qué importante resulta saber cuándo tocar.. y sobre todo cuándo no tocar; Daniel Garay resulta como un druida rodeado de ingredientes que mezcla para crear una mágica poción con Nereydas.

Muy aplaudida fue también su intervención a las castañuelas en el fandango de Santiago de Murcia, donde nos sorprendió la pasmosa intervención de Javier Ulises Illán. Illán recorrió el patio de butacas tocando los primeros compases de la pieza, que fue desgranando hasta alcanzar el escenario en una versión fastuosa de la danza. El ritmo del fandango fue trepidante y el despliegue violinístico nos regaló castañeteos sobre el mástil, acordes vertiginosos y sobre todo una gran fuerza interpretativa cargada de personalidad. También es digno de elogio el violonchelista Guillermo Turina, que supo en todo momento ligar la labor de continuo con la su magistralidad como solista. Delicadas y nobles sonaron las músicas de Facco en sus manos, y en perfecta sintonía con el buen hacer del laudista. Encuentro atrevida pero muy honesta la manera en que Nereydas muestra el virtuosismo de cada miembro del ensamble a solo, y el modo en que todos juntos multiplican.

Una vez más Nereydas sorprende y enseña. Destaco el detalle final de invitar a los niños a compartir escenario en un gesto muy tierno y a la vez en el contexto de la noche de Reyes. La música fue una celebración compartida, patrimonial e identitaria.

Así que no nos queda sino celebrar esta comunión excepcional entre la música dieciochesca, el ensamble Nereydas y el público, que expresó su sentir con los más cálidos aplausos y puesto en pie en un teatro a rebosar; y también manifestar la esperanza de que su presencia artística y educativa tenga más continuidad en Toledo en un año que les debiera ser especialmente propicio, pues no en vano es, según lo ha declarado la Unión Europea, el Año del Patrimonio Cultural, algo que tan cerca está y tan importante es para Nereydas.

 

DIEGO DE PALAFOX

TOLEDO 

 

La actuación de Nereydas entusiasmó al público, que se puso en pie al terminar el concierto – Fotografía: Rosa Herrera

 

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